viernes, 22 de julio de 2011

Mi mundo paralelo

Yo vivo mi vida en el mundo real pero siempre (en mi cabeza) llevo cada situación a mi mundo paralelo.
Mi mundo paralelo fue creado por mí y si bien fluye igual que el real, en él puedo actuar, responder, ser y hacer lo que me plazca. Por eso es casi perfecto. Porque todas las cosas terminan con mi triunfo ya sea en una discusión, en un debate, en competencias, en lo que sea.
Para hacerlo más fácil de entender voy a dar algunos ejemplos:

Si en mi mundo real estoy haciendo la cola en la caja de un supermercado y la vieja de adelante se compró dos changos llenos y encima discute el precio de cada producto porque vio que "en la góndola tenían descuento", yo me tengo que clavar toda la espera con un odio que crece y crece, agudizado por mi falta de tolerancia innata y mi aversión a las esperas y soportar a la vieja que parece querer hacer todo lo posible por tardar todo el tiempo del mundo en pagar la mercadería con la que llenó dos changos. Me voy a ir puteando, de mal humor y odiando a todas las viejas.
Esta misma situación en mi mundo paralelo sería distinta: La vieja discutiría el precio del tercer producto que pasa por la caja y ahí intervendría yo y A LOS GRITOS le diría: -"Vieja de mierda ¿por qué no te dejás de joder con las putas promociones y pagas lo que compraste? ¿vas a quejarte por cada producto que saques del bendito chango? ¿Resulta que ahora Carrefour marcó mal TODOS los productos en las góndolas? ¿No será que no ves un carajo los números porque no le cambiás el aumento a esos lentes mugrosos hace años?"
Y respiraría aliviada, feliz, con todo el super mirándome y a su vez pensando: "qué bien estuvo la piba".

En mi mundo real subo a un taxi y tengo que soportar la charla del taxista que me ve cara de buena piba y me comenta que él sabe y conoce todas las calles de Buenos Aires y que me va a llevar por un camino que sólo él conoce y que es mucho más rápido que por donde me llevan siempre y eso va a automáticamente arrastrarlo a contarme otros temas de SU interés aún viendo que yo no respondo o que apenas asiento con la cabeza y una sonrisa falsa. Me tendría que bancar el maldito viaje con el tipo monologueando sobre cosas que no pregunté ni me importan.
En mi mundo paralelo respondería cosas como estas: -"Por favor, manejá y listo, que por eso te pago". -"No me interesa en lo más mínimo lo que me estás contando ni cuánto hace que estás acá "en el tacho" y las calles que conocés más que nadie", "¿No ves que no te respondo porque no tengo ganas de escucharte ni mucho menos de contestar las pelotudeces que me decís?".

En mi mundo real entro a un negocio a mirar ropa y la primer vendedora que me ve me ataca con el "¿Te puedo ayudar en algo?", entonces yo, con mi mejor sonrisa falsa le tengo que responder que acabo de entrar y aún no vi nada, que cualquier cosa le aviso.
En mi mundo paralelo le puedo responder algo así: "¿Vos no ves que recién entré? No me vengas a buscar sin dejarme siquiera hacer contacto visual con vos para pedirte ayuda. ¿Podés dejarme ver en paz la ropa? Ya te vi ahí parada lista para atacar a la primera que entre. Si necesito tu ayuda te la voy a pedir. No me rompas las pelotas. Dejame mirar tranquila. ¡Qué felicidad! ¡Qué alivio! La pobre piba se quedaría muda y a mí, por lo menos, no se me acercaría más. Eso es vida.





jueves, 14 de julio de 2011

Miserias

Esto de "confesarme" por medio del Blog tiene algo muy positivo que estoy descubriendo: Cada vez que posteo algo, los que lo leen o me mandan un mail o me escriben en privado o directamente se me acercan y me cuentan sus historias, obviamente relacionadas con lo que yo escribí. Así que me entero de cosas "raras" de ustedes también jaja!
Hoy quería escribir sobre las miserias de cada uno. Miserias no refiriéndome a la maldad, o malos sentimientos que uno puede tener. Sino en el literal sentido de esa palabra.
Yo soy miserable en unas cuantas cosas. Por supuesto esas miserias no pasan por una cuestión económica ni mucho menos, porque cuando les cuente de qué hablo, verán que nada de lo que nombro es inaccesible para ninguno de nosotros.
Pero hay ciertos hábitos y manías, dejando de lado mi comportamiento, a veces, obsesivo - compulsivo, que me sorprenden a mi misma y hasta me producen cierta "vergüencita".
He aquí algunos:
-Pasta dental: Exprimo el pomo hasta que no da más. Si es necesario lo voy enrollado para que salga hasta lo último. No se tira hasta que no se consume la última partícula de pasta.
-Shampoo y Acondicionador: Los envases los coloco boca abajo cuando ya queda poco para que caiga TODO. Si noto que no sale más, lo golpeo un poco para que caigan las últimas gotas. Eso si, nunca le meto agua. Nada de diluirlo.
-Cremas: Luego de colocar los envases boca abajo y dejar que salga hasta lo último de su contenido, procedo a cortarlos con un cuchillo y seguir sacando con el dedo. Si es un pomo hago lo mismo. Miseria total.
-Jabones: Uso hasta el último pedacito aunque sea chiquitito chiquitito y cuando ya no lo puedo agarrar se lo pego al jabón nuevo. Esto sí me da mucha vergüenza. Pero nunca llegué a hacer eso de armar un gran jabón con muchos pedacitos.
No me acuerdo de otra ahora.


lunes, 11 de julio de 2011

Hacer pis en la cama

¿Vos hasta qué edad te hiciste pis en la cama? ¿Hasta los 3? ¿4? ¿6?. Yo, hasta los 15.
De chiquita me hacía pis casi todas las noches. Tal vez había una o dos noches en el mes que como excepción dejaba dormir en paz a  mi viejo sin gritar "Papi me hice pisssssssssssssssssssssssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!". Lo gritaba fuerte para que él lo escuche desde su habitación. No sé porqué recuerdo llamar más a mi papá que a mi mamá (al menos por esto). Papá venía con un toallón en la mano y me hacía levantar y mientras él lo ponía en la cama para que siga durmiendo yo me cambiaba la bombachita totalmente mojada. Así era casi todas las noches.
El sommier todavía no existía por aquellos años y obviamente mi colchón se cambiaba por uno nuevo con mucha más frecuencia que lo habitual, porque se pudría la goma espuma.
Esto fue normal hasta cierta edad. Es algo que le pasa a miles de niños. Pero a mí me siguió ocurriendo, aunque más esporádicamente, hasta los 14/15 años.
En mi adolescencia ya me pasaba que, soñaba que iba al baño a hacer pis, pero el sueño era tan tan real que de hecho lo hacía!!!!
Volvió a pasarme el año pasado y creo que en el 2009 también. No hablo de unas "gotitas" sino de PIS, del caudal que uno hace en el baño.
Sólo quería compartirlo con ustedes y recordárselo a mi familia.
Otra de las cosas que me hacen ser tan................."particular".
Quisiera saber si conocen más gente con mi.............. incontinencia.
En otro post contaré mi problema con los "chorritos".

jueves, 7 de julio de 2011

No sé porcentaje

Yo no sé "porcentaje". Primero, porque en el colegio no me lo enseñaron aunque mi mamá diga que esto es imposible. No me lo enseñaron. Sino me acordaría.
Si bien me llevé matemáticas todos los años porque mi fuerte siempre fue la lengua, hoy en día se sumar, restar, multiplicar y más o menos dividir. Pero porcentaje no.
Y siempre que lo cuento alguien trata de enseñarme. Esto ha pasado más de cien veces seguro. Pero sigo sin entenderlo. Sólo sé cuánto es el 50% de algo y el 100%, nada más.

No creo poder entenderlo a los 31 años. Mi jefe disfruta haciendome preguntas donde tengo que pensar en el porcentaje de algo porque sabe que no lo entiendo:
-Tu sueldo tuvo un aumento del 9%
-No tengo idea, no sé si me aumentaron $57, $2, $1500.
No sé qué descuento en dinero me hacen cuando hay ofertas. Sé que un 25% es más que un 15% pero no sé a cuánta plata equivale.
No lo sé, no lo voy a entender nunca, como el Truco. No me hagan sufrir más ni se rian de mi. Hay muchas cosas que yo entiendo y los demás no.

martes, 5 de julio de 2011

El hombre paga.

Paga el hombre porque es hombre. No creo que haya que darle tantas vueltas al asunto. Este es MI Blog y lo que escribo es lo que YO pienso.
Harta de debates entre amigos y amigas sobre el tema que siempre terminan en discusión, llego finalmente una y otra vez a la misma conclusión: el hombre, el macho, el señor es quien aporta, es quien invita. AHORA: si yo, como mujer, porque se me antoja quiero invitar o aportar parte del dinero es otro cantar.
La igualdad entre hombres y mujeres es un verso. Ninguna mujer que ocupe un cargo jerárquico alto cobra lo mismo que un hombre en el mismo puesto. Lo viví con mis ex jefes y sé que es así en la mayoría de las empresas. El que tiene fuerza y levanta cosas pesadas es el hombre, la que limpia y cuida a los chicos y a la casa como una condenada históricamente es la mujer. Que tengamos que salir a trabajar es culpa de las yeguas que se amotinaron por la lucha en la igualdad de derechos. Así que paguen y listo. Chito la boca.

He dicho.